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En la etapa pos-primarias 27-E, el oficialismo ha intentado posicionar dos ideas centrales en la ciudadanía: 1. Que las primarias han supuesto una profundización de la democracia boliviana, en tanto permitió la materialización de la democracia intrapartidaria. 2. Que las primarias fueron una primera contienda electoral en donde se demostró (una vez más) que el MAS-IPSP es el partido político más grande de la historia boliviana, y que las demás organizaciones políticas son “taxipartidos”, sin convocatoria política.

Lo expresado por el oficialismo contrasta con los datos empíricos del Tribunal Supremo Electoral[1] sobre las primarias 27-E, en las cuales el partido de gobierno a nivel nacional tuvo un 45,51% de participación, es decir, un 54,49% de abstención de sus militantes.

Éstos resultados de las primarias reflejaron un tópico inesperado para el propio oficialismo, nos referimos el alto porcentaje de abstencionismo en su propias filas a pesar de los mecanismos de control que emplearon (inclusive se dice que crearon una App para el control del voto de sus militantes) para forzar la participación en la primarias 27-E.

Pues bien, conviene recordarle a todos los partidos políticos que la democracia, desde el punto de vista formal, se concibe como un gobierno en el cual los destinatarios de las normas son los mismos que las producen, pues las decisiones colectivas son tomadas por los propios miembros de la comunidad[2].

En virtud a esa premisa, ha de aceptarse que la participación de los ciudadanos en la toma de esas decisiones es un elemento fundamental, sin el cual no puede concebirse la existencia de dicho sistema. Es por eso que el análisis de la participación ciudadana es neurálgico.

Precisamente, un elemento controvertido y problemático[3] de la participación ciudadana –poco teorizado en Bolivia- es la “abstención”[4]. Ahora bien, cabe diferenciar que la “abstención” en elecciones de una democracia representativa, como ser: elecciones generales, subnacionales o primarias, difiere de la “abstención” que se presenta en los demás mecanismos de participación ciudadana, como ser: referendos, plebiscitos y cabildos.

Así pues, en elecciones de democracia representativa (como las primarias 27-E) la abstención se interpreta como un fenómeno negativo para las organizaciones políticas que participan de la elección, en tanto constituye una:

“expresión de una determinada voluntad política de rechazo del sistema político o de la convocatoria electoral en concreto, (abstencionismo de rechazo) o bien de no identificación con ninguno de los líderes o los programas  políticos en  competencia  electoral,  convirtiéndose  la  abstención  que  podríamos denominar activa en un acto de desobediencia cívica o en la concreción de su insatisfacción política”[5].

En palabras simples, la abstención política presente al interior del MAS-IPSP en las primarias 27-E podría entenderse como un “comportamiento razonado derivado de una posición política”[6] de sus militantes, sea en discordia con la propuesta política concreta presentada en las primarias o como rechazo a los candidatos propuestos a participar en las primarias.

Quizás exista un mensaje implícito de los propios militantes del partido político más grande Bolivia[7] en ese abstencionismo del 54,49% en las primarias 27-E:

“podría ser un pre-aviso de una futura desvinculación de éstos de los asuntos concretos y de la vida del partido político, quizás sea un mensaje para que al fin y al cabo se lleve un debate político al interior del partido, a efectos de buscar la renovación necesaria y debida de los dirigentes y candidatos del partido, quizás sea un mensaje de repudio por la falta de credibilidad de los dirigentes del partido ante el desconocimiento de los resultados del 21-F, o quizás sea un mensaje de rechazo por el  carácter único, cerrado e inconstitucional del binomio que participó en las primarias”.

En  definitiva, el abstencionismo en las primarias del 27-E, no solo en el partido de gobierno, sino en todas las organizaciones políticas que participaron en aquellas elecciones, supone un mensaje claro:

“los resultados del Referendo Constitucional 21-F deben ser respetados y acatados por todos los bolivianos, sean gobernantes o gobernados, sean de militantes o no”.

En conclusión, la sociedad espera que las organizaciones políticas puedan interpretar de manera correcta el abstencionismo de las primarias 27-E, y no caer en la soberbia, en tanto el abstencionismo, como ejercicio democrático del pueblo, puede devenir en algo con implicaciones políticas más extensas en las elecciones generales de octubre de 2019.

 


[1] Resultados al 31 de enero de 2019, con 99.99% de actas computadas. Véase la página web del TSE: https://trep.oep.org.bo/#

[2] Nuestra Constitución es clara al prescribir que: “La soberanía reside en el pueblo boliviano, se ejerce de forma directa y delegada. De ella emanan, por delegación, las funciones y atribuciones de los órganos del poder público; es inalienable e imprescriptible”. Art. 7 de la CPE.

[3] LUTZ BACHÈRE, Bruno, y ESPINOZA JARAMILLO, Alejandro, “El palimpsesto del abstencionismo electoral en México o la democracia a prueba”, en Revista Espacios Públicos, México, 2004, pp. 51-76.

[4] La abstención se define como la “no participación en el acto de votar de quienes tienen derecho a ello”. Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 1988.

[5] Desde la teoría, la abstención puede tenerse como: 1) abstención técnica o estructural,  2) abstención política o racional y 3) abstención apática. La que interesa para la actual coyuntura política –post primarias- es la abstención política o racional. Véase RODRÍGUEZ MONTELONGO, María Eugenia, LUÉVANO DE LA CRUZ, Karla, y ARCE QUIÑONES, Norma Guadalupe, “Abstencionismo en los procesos electorales del estado de Durango”, en Revista Iberoamericana de Producción Académica y Gestión Educativa, Vol. 2, núm. 4, Julio – Diciembre, México, 2015, p. 6.

[6] LOPEZ SANCHEZ, Rogelio, “El abstencionismo como fenómeno político en la sociedad contemporánea”, Culturales, Vol.1 núm. 1 Mexicali, Enero – Julio, México, 2013, pp. 53-68.

[7] Según palabras de su propios militantes.